POSMODERNISMO, REDES SOCIALES Y LAS NUEVAS PAREJAS

¿Cuál es el rumbo de la pareja posmoderna?


Resumen

Desde el desarrollo de internet a la actualidad son infinitas las posibilidades que se le puede atribuir al solo hecho estar conectados. Una de ellas y seguramente impensada en sus comienzos, es la de poder establecer una relación amorosa ya sea casual o de pareja.

Desde hace un poco más de una década, el uso de las redes sociales (en adelante RRSS) se ha colado de lleno en prácticamente todas nuestras actividades, y es que se han masificado a tal punto que han llegado a convertirse no solo en una nueva forma de comunicación, sino que también de sociabilización.

Personas de todas las edades en mayor o menor medida hacen uso de sus dispositivos móviles y aplicaciones para una innumerable lista de actividades rutinarias, y es que actualmente, si no contamos con un móvil de última generación, es muy complejo pensarse siendo parte de las dinámicas que esta nueva sociedad nos demanda integrar.

El ámbito del sexo, las relaciones casuales, sociales y de pareja no es para nada la excepción, ya que estas dimensiones de la vida humana han encontrado en las RRSS un fabuloso escenario tanto para conocer a otros como para sostener relaciones afectivas y de pareja.

Pero, a pesar de que todos ocupamos las RRSS para un sinnúmero de actividades propias de la rutina moderna, todo este mundo es aún muy nuevo como para que se hayan integrado en el consciente colectivo los costos de depositar en “la red” aquello referido al mundo afectivo o social.

Palabras clave: postmodernismo; redes sociales; pareja; modernidad líquida; amor líquido;

“Los celulares ayudan a estar conectados a los que están a distancia. Los celulares permiten a los que se conectan… mantenerse a distancia.”

Zygmunt Baunman 2003


Introducción


Desde hace no muchos años, la fórmula más cómoda y a la mano para conseguir nuevas amistades o pareja tiene tres ingredientes, tecnología, RRSS e internet, de hecho un estudio de la universidad de Stanford, “How Couples Meet and Stay Together 2017” (HCMST 2017) asegura que un 39% de las personas se vale de las RRSS para conocer a otros, cifra que es un 22% más alta que la última medición realizada por ellos mismos en 2009.

Internet es una herramienta mediante la cual se puede buscar cualquier cosa que se necesite; en el mundo de las ofertas virtuales podemos encontrar un gran abanico de opciones para cada cosa; en lo que respecta a lo social pasa lo mismo, ya que las RRSS nos facilitan filtrar quienes califican como amigos y quienes no, también se puede elegir ser parte de grupos con los que se tienen en común ciertos temas u objetivos. En el aspecto referido a la búsqueda de pareja o de conocer nuevas personas con diversos fines, pasa lo mismo, la búsqueda se adapta a lo que se esté buscando.

Según el periodista de investigación Adrián López para la revista ACV (2019), respecto a este tema, muchas personas coincidieron en que, vivimos en una sociedad donde cada vez hay menos tiempo para nada, y la sola idea de conocer personalmente a alguien en una fiesta o de depender del entorno ya sea, trabajo, iglesia, bares etc., para empezar de cero una relación, suena muy poco viable y demasiado agotador; versus, la rápida respuesta encontrada en un amplio espectro de personas disponibles, que muchas RRSS específicas ofrecen para ello (López, 2019).

Mediante el uso de RRSS las personas, antes de tomar la decisión de conocer personalmente a otro, van filtrando desde lo físico a lo emocional, los gustos del otro, la compatibilidad, etc., reduciendo con este tipo de búsqueda, las posibilidades de error o rechazo cuando decidan que es momento de verse.

El mundo virtual de las relaciones favorece incluso, rehacer la vida inmediatamente después de haber terminado una relación de pareja, ya que si esto sucede, es demasiado fácil tomar un móvil y en muy poco tiempo conocer a otra persona. Dada esta realidad, las personas están cada vez menos dispuestas al compromiso, cada vez son menos las personas que optan por un “hasta que la muerte nos separe”.

Si bien muchos jóvenes y adultos logran alcanzar vía RRSS relaciones muy placenteras y satisfactorias de amistad o pareja, diversos autores describen al posmodernismo como un lugar donde aparecen las personas inmersas en una paradoja donde se sienten en la necesidad de conectar con otros pero, en un marco de libertad y de libre elección que responda al deseo inmediato y a la autosatisfacción.

En relación con el fenómeno de las parejas posmodernas, para Thomas, C. (2010), las parejas no suelen estar mutuamente disponibles emocionalmente en la vida conjunta, y es muy poco lo que se insiste o acentúa respecto a la importancia de lo que implica la indudable necesidad de incrementar esta habilidad o mejorarla y junto con esto, mejorar la calidad de vida de la pareja, ya que dicha disponibilidad sería una pieza clave en cualquier relación, porque esta es la llave que abre las puertas del verdadero deseo (Thomas, 2010).

Pero Sarquis C. (1993) da una luz de esperanza ya que según ella, aún ante la falta del encuentro oportuno de las fuerzas que hacen posible que una pareja se sostenga en el marco de una relación mutua y consentida, lo vivido no habrá sido en vano, tampoco las satisfacciones que intentaron transitar en un origen, ya que estas, pocas o muchas, testimonian sobre los procesos personales y de pareja que sin buscarlo evolucionan (Sarquis, 1993).

Marco teórico

Hace casi dos décadas, Zygmunt Baunman (2003) instauró el concepto de “amor líquido” en su obra que lleva este título, a través del concepto de lo líquido, Baunman nos comunica la idea de un amor cuya textura es muy ligera como algo que fluye y a la vez se diluye, algo difícil de consolidar o materializar, lo líquido es opuesto a lo sólido.

En su libro, el autor desmenuza el fenómeno que trae consigo la rampante individualización del ser, el cual está inmerso en un nuevo mundo donde los efectos culturales y sociales producto de la globalización han mermado en él a tal punto, que lo ha llevado a una licuefacción de los vínculos.

En su libro describe cómo los sujetos modernos, líquidos, se anteponen a sí mismos y a sus propias necesidades o metas respecto de los demás, y que las relaciones tendrían como objeto satisfacer un placer instantáneo, y que de no resultar una relación, con facilidad se desecha.